En un Estado donde la procuración y administración de justicia no se conoce ni existe, con un poder judicial inoperante, magistrados etiquetados, puestos y a las órdenes de políticos y grupos, hoy de pronto viene el estallido y se les llena la boca, gritan y exigen lo que ninguno ha dado como es su obligación: JUSTICIA.

Un presidente magistrado que quitan, que regresa, que advierte, que amenaza, otra mitad con argumentos también de justicia, que conocen la corrupción del que quitaron y su eficaz aparato de jueces de consigna. Gamboa Olea, acusa a su viejo aliado Uriel Carmona Gándara, ex fiscal desaforado por el Congreso, compañero de salón al lado de otro actor siniestro, Juan Salazar Núñez, fiscal anticorrupción, que todos sabemos llegaron, y los tres, con la bendición y amparo del entonces gobernador y antiguo mentor Graco Ramírez.

¿Alguno o los tres obedecen fielmente dictados de Ramírez? Ya no. Todos y cada uno ha generado sus propios intereses durante seis años Post Graco, y sería el tabasqueño un Súper-Poderosisimo Político como no hay hace mucho, el único quizá con capacidad para trascender un sexenio y permanecer, vía sus alfiles, otro que inicia. Estos cuates hace rato se mandan solos y triangulaban sus intereses hasta finalmente pelearse.

Dejaron de ser los Boy Scouts Graquistas y cada uno en su guarida, hicieron lo que les convenía, menos tener resultados. Aquí se aplicó aquello de que “la autonomía” en manos sucias es corrupta.
No exageramos si decimos que la justicia en la procuración y administración (solo faltaría la prevención del delito) ha estado en manos rapaces, con nombre y apellidos, y solamente cuando se encuentra a punto de fenecer este modelo de sistema judicial, se arma el lío en los lavaderos, cae su primera pieza (Uriel) y colocan sus barbas a remojar el par que todavía se mueve, y lo hacen tanto que, confabulados, hoy han colocado a Morelos en la negra escena nacional mediática al enviar Salazar Núñez una veintena de judiciales fuertemente armados a violar el palacio judicial, por petición de otro “honorable defensor de la ley”, llamado Jorge Gamboa. Ya verán los ruidos que 22 personas con inutilidad demostrada, sin reconocimiento a su función juzgadora profesional, meten a un atribulado Estado en el fango de sus interesadas y desenfrenadas pasiones.

Impresionante Luis Jorge Gamboa Ojea defendiendo a La Justicia, con su tono chillón tan conocido, ofrecer a los reporteros una cátedra de moral y honorabilidad. Los otros, en tanto, encendiendo la enésima vela de un poder que ha fracasado, herido de muerte, que espera llegar al mes de junio que será renovado. ¿Imagina alguien que con este rostro infame del poder judicial partido, podrán impedir que los 22 magistrados vayan a sus casas y lleguen nueve “nuevos” a regresarle la vida a este tribunal?
Nunca. Apenas se mueven y con ayuda.
Que se vayan. Todos. Con ellos no existe la justicia. Finalmente han estado años sin hacer nada. Ahora bien partidos, que se cuiden unos y otros para llegar al mes de junio que, bien formados, y sin prisa, regresen a sus oficinas o casas a seguir su descanso.
Misión In-cumplida…
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